×

Información sobre cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar y mejorar su navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su instalación y uso. Mas información. Al utilizar nuestro sitio usted acepta los términos de nuestra Política de Privacidad.
Aceptar
Añadir
Comprar
Añadir al carrito
Comprar ahora
Comprar
Cancelar

APLAUSOS : SEVILLA VERSUS MADRID

SEVILLA VERSUS MADRID


Aplausos
SEVILLA VERSUS MADRID
las crónicas que no entiendo por qué no íbamos a hacerles caso cuando hay tanta unanimidad. No se puede poner la expectación en los cielos y todo seguido darle respuesta con una zambullida en los infiernos. Además, con perniciosa reincidencia. Eso es como el trabajo de los viejos colchoneros, hacer y deshacer, fer y desfer en valenciano, llenas la plaza y luego los arrojas a la calle con tales muermos. Cuestión especialmente frustrante y chocante dados los protagonistas y los precedentes. Juegan con fuego. Imposible de entender. En lo artístico, en ese mano a mano entre catedrales, Madrid se puso por delante de Sevilla en el primer momento. Bien Talavante en lo que le dejó el presidente, claro; bravo y solemne Fortes, que volvió a pagar con sangre su decisión; y torerísimo Aguado, que hizo cosas bonitas y buenas, en una línea que en Madrid siempre se valoró mucho y espero que se siga valorando, porque esa naturalidad tan alejada de los retorcimientos actuales es una maravilla que se debe estimular a riesgo de que se pierda. Sería un despropósito. En la jornada dominical se subió el listón en los dos templos. Fue como si el destino no quisiese que Sevilla se quedase atrás y en la Maestranza surgió un desbordante Manzanares, que puso lo que le venía faltando, pasión y arrebato, para que su solemnidad se elevase a los cielos. Tenía que ser en Sevilla, no había mejor seo para una resurrección anímica de ese rango. Es lo que tienen los elegidos, que con una tarde borran cualquier desliz o varios deslices. Me cuentan que esta vez fue la espada, tantas veces salvadora, la que le cerró la Puerta del Príncipe. En Madrid fue Emilio de Justo quien dio el aldabonazo, dos orejas, dos estocadas soberbias y una firmeza incontestable que le confirma como la revelación de la temporada. Revelación y rebelión. Así se rompen las cadenas y los sistemas. Quien rozó el mismo logro fue Ginés Marín con una faena que le reivindica a los ojos de todos y se fue al limbo con la espada. La importancia de la espada. Una vez más las profecías y los pronósticos en el toreo están para romperlos, si las carteleras iniciales llevaban las imágenes de Morante y Talavante, horas después fueron Manzanares y De Justo los rostros de los luminosos. De momento, al menos.
1E Ejemplar
2,99€
1M 1 Mes
10,99€
3M 3 Meses
-
6M 6 Meses
49,99€
1A 1 Año
89,99€